Ya no es la primera vez que pasa, pero me niego a rendirme ante el insomnio.
Me he encontrado desorientada por tanto tiempo que ni siquiera estoy segura de saber donde me encuentro en estos momentos.
Mi mal humor aun me acompaña, y es que no es fácil sobrevivir ante una persona tan jodidamente enferma y psicopata. Siempre diciendo que hacer y mandando a su humor, eso no es justo para nadie. Y la libertad fue dada hace mucho tiempo en este país.
Si por lo menos pudiera pensar en que esto acabara en tan solo un momento, entonces estaría bien y no me preocuparía. Pero nunca ha sido cuestión de minutos o momentos, siempre llega el con su gran careta, con esa sonrisa de casting cualquiera.
Hoy en día mis necesidades son más grandes y creo que un encuentro cualquiera no podrá ayudarlo. De ser así… Ya hubiera llamado a una de las tantas prostitutas que dispongo para mi diversión.
He pasado la mayor parte de mi día pensando en que ya la herida no duele tanto. Aunque aun mis pulmones sangren en cada pálpito, yo estoy bien.
Ya termino el sábado al fin, y creo que extrañe la gigantesca luna con reflejos naranjas, con una pequeña iluminación en el lago. Oh, como extraño ese olor tan putrefacto.
Ni siquiera pude explicar que tan excitante se sintió la grama tan húmeda sobre mis manos, y la tierra ensuciando mis desgastadas palmas. El viento sobre mi cara, y la luna estaba allí…
Pero no estaba su perfume para citarme a contemplar.
Algunas veces, como hoy…
Entiendo que es un sentimiento moderno el hecho de extrañar y esa ardua necesidad de pedirte que no me dejes una vez más, aunque ni eso valga ya.











